Fotoderma permite trabajar con diferentes colores de luz. Cada uno se selecciona según el objetivo estético establecido.
Luz roja: firmeza y vitalidad
La luz roja se utiliza principalmente en protocolos para pieles maduras, apagadas o con pérdida de elasticidad.
Puede ayudar a:
– Mejorar la apariencia de la piel.
– Favorecer una mayor luminosidad.
– Complementar los tratamientos reafirmantes.
– Mejorar visualmente las líneas finas.
– Apoyar los procesos naturales de renovación.
– Proporcionar una apariencia más descansada y revitalizada.
Es una de las opciones más utilizadas en tratamientos faciales antiedad.
Luz azul: pieles grasas y con imperfecciones
La luz azul se emplea como apoyo cosmético en protocolos para pieles grasas, con exceso de sebo o tendencia a presentar imperfecciones.
Puede incorporarse a tratamientos destinados a:
– Mejorar el aspecto de las pieles con impurezas.
– Complementar las higienes faciales.
– Equilibrar visualmente las pieles grasas.
– Calmar la apariencia de determinadas rojeces asociadas a imperfecciones.
– Mantener una piel de aspecto más limpio y uniforme.
Cuando exista acné inflamatorio, infección o una alteración dermatológica activa, deberá realizarse una valoración sanitaria antes de aplicar cualquier tratamiento estético.
Luz verde: uniformidad y efecto calmante
La luz verde puede utilizarse en protocolos para pieles sensibles o con un tono visualmente irregular.
Sus principales aplicaciones estéticas son:
– Favorecer una apariencia más uniforme.
– Complementar tratamientos cosméticos para manchas superficiales.
– Proporcionar una sensación calmante.
– Mejorar el aspecto de las pieles estresadas.
– Apoyar protocolos para pieles sensibles o reactivas.
No sustituye a un diagnóstico ni a un tratamiento dermatológico cuando existen lesiones pigmentarias de origen desconocido.
Luz amarilla: luminosidad y revitalización
La luz amarilla está indicada para protocolos dirigidos a mejorar la luminosidad y el aspecto de las pieles apagadas.
Puede utilizarse para:
– Revitalizar visualmente el rostro.
– Mejorar el aspecto de la piel cansada.
– Complementar tratamientos de luminosidad.
– Favorecer una apariencia más fresca.
– Apoyar protocolos cosméticos para pieles sensibles.
Luz naranja: oxigenación y aspecto saludable
La luz naranja se utiliza en tratamientos orientados a revitalizar la piel y mejorar su aspecto general.
Puede ayudar a:
– Aportar una apariencia más luminosa.
– Complementar tratamientos antioxidantes.
– Mejorar visualmente el tono apagado.
– Favorecer la sensación de vitalidad cutánea.
– Potenciar protocolos cosméticos de renovación.
Luz turquesa: equilibrio y efecto descongestivo
La luz turquesa puede incorporarse a protocolos para pieles que necesitan equilibrio, calma y revitalización.
Se emplea como apoyo para:
– Mejorar el aspecto de la piel estresada.
– Proporcionar una sensación descongestiva.
– Equilibrar visualmente pieles mixtas o grasas.
– Complementar tratamientos calmantes.
– Favorecer una apariencia más uniforme.